Contemplación cariñosa de la angustia. Agustina Bessa-Luís

Con el paso del tiempo, cuando crees que la capacidad de sorpresa merma, cuando la novedad no te solivianta y cuando piensas que tienes un conocimiento básico pero notorio de lo que más o menos te inquieta, llega la vida para darte una bofetada sin mano. Eso me sucedió a mi el pasado 3 de junio. En uno de los viajes de 48 horas en los que atravieso Portugal, llegué a la estación destartalada de Vilanova de Gaia para dirigirme en Alfa Pendular hasta Lisboa. En el trayecto, me sirvieron un té y me facilitaron la prensa del día. Los titulares eran escasos y la noticia que ocupaba gran extensión del diario era el fallecimiento de Agustina Bessa-Luís . Ibas pasando las paginas y te encontrabas con un sinfín de muestras de pesar y cariño, iban desentrañando la vida y memoria de una de las grandes escritoras del país. El trayecto entre Oporto y Lisboa dura aproximadamente 2 horas y 40 minutos, tiempo suficiente para celebrar el descubrimiento, el día de su muerte, Agustina Bess...